Triaje cardiológico en Chandigarh: cómo optimizar la atención urgente con un filtro clínico eficiente
Una mortalidad del 0,5% fue comunicada por The Tribune en la unidad de triaje cardiológico del PGIMER, en Chandigarh.

El dispositivo atendió a 3.049 pacientes entre el 9 de marzo y el 29 de julio. La clave no fue ampliar camas. Fue separar pronto el riesgo cardiológico del resto de la urgencia.
El filtro clínico cambia el circuito
El modelo funciona como una puerta de entrada específica para la emergencia cardiaca. Está separado de la urgencia principal del Nehru Hospital. El objetivo es directo: valorar, decidir y derivar sin demoras evitables.
De los pacientes atendidos, 1.108 fueron trasladados a la unidad coronaria. Representan el 36,3% del total. Otros 1.513 fueron tratados y dados de alta tras la evaluación. Este grupo supuso el 49,6%.
El resto siguió circuitos diferenciados. 298 pacientes fueron derivados a la urgencia del Nehru Hospital por problemas no cardiacos. 85 fueron enviados a consultas de Cardiología o Cirugía Cardiotorácica. Otros 30 ingresaron en Heart Command para evaluación y estabilización.
La decisión clínica se concentró en el primer contacto. Eso redujo ingresos innecesarios y descargó la urgencia general, según la información publicada.
La estratificación debe activar recursos
El circuito también permitió realizar 26 intervenciones coronarias percutáneas primarias. El dato importa porque el triaje no se limitó a clasificar. Facilitó la revascularización urgente cuando estaba indicada.
Si el paciente requiere cuidados cardiacos intensivos, escala de inmediato a la unidad coronaria. Si el cuadro no es cardiaco, deriva al circuito correspondiente. Si la evaluación permite un manejo ambulatorio, evita una hospitalización sin valor añadido.
Ese algoritmo exige una condición: criterios de escalada claros. Sin ellos, una unidad de triaje solo añade una parada intermedia. Con ellos, concentra la decisión y protege el tiempo clínico.
La carga asistencial aumentó durante el periodo analizado. El volumen semanal pasó de unos 100 pacientes en marzo a más de 200 en julio. La semana del 9 al 15 de julio alcanzó 233 pacientes.
El balance comunicado incluye 16 fallecimientos durante el periodo. La mortalidad global fue del 0,5%. El dato describe esta experiencia concreta. No permite extrapolar resultados a otros hospitales sin conocer su población, recursos y criterios de derivación.
Qué debe monitorizar un hospital que copie el modelo
Para una unidad coronaria, la lección es operativa. No basta con anunciar un área específica. Hay que definir quién entra, quién escala y quién sale del circuito.
Monitoriza cuatro puntos:
- Tiempo desde la llegada hasta la primera valoración cardiológica.
- Porcentaje de pacientes derivados a la unidad coronaria.
- Porcentaje de altas tras la evaluación inicial.
- Activación y ejecución de la ICP primaria.
Después, revisa las derivaciones no cardiacas. Un porcentaje elevado puede indicar un filtro de acceso demasiado amplio. Un porcentaje bajo de escalada puede señalar infratriaje. La interpretación exige datos clínicos adicionales, no solo volumen asistencial.
Si diseñas un circuito similar, separa primero la entrada cardiológica. Después, asigna responsables y criterios de escalada. Finalmente, registra mortalidad, derivaciones, altas e intervenciones.
El modelo de Chandigarh se presenta como una vía para ordenar la urgencia cardiaca. Su valor está en la arquitectura de decisiones. No en el número bruto de pacientes atendidos.