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Parada cardiaca extrahospitalaria: la angiografía inmediata no aporta beneficios en supervivencia

Según los datos del ensayo DISCO, presentado en el ESC Congress 2026, la angiografía coronaria inmediata no mejora la supervivencia a 30 días en pacientes que han sufrido una parada cardiaca extrahospitalaria sin elevación del segmento ST en el ECG.

Parada cardiaca extrahospitalaria: la angiografía inmediata no aporta beneficios en supervivencia

La cifra, 54,6% frente a 53,6% con estrategia diferida, cierra un debate clínico que durante años condicionó la coordinación entre urgencias, hemodinámica y cuidados intensivos, y lo hace con un tamaño muestral que ya no deja mucho margen a la duda.

Un cambio que reordena la urgencia, no la elimina

En la práctica, esta evidencia llega como un respiro organizativo. Quienes llevamos años en intensivos hemos vivido guardias en las que la duda entre activar el laboratorio de hemodinámica a medianoche o esperar a la estabilización neurológica y hemodinámica generaba fricciones reales entre equipos. El paciente sin supradesnivel del ST quedaba en tierra de nadie, con circuitos que dependían más del ímpetu del cardiólogo de guardia que de un protocolo verdaderamente compartido.

El ensayo, realizado en 23 centros de Suecia, Dinamarca y Países Bajos con 1.006 pacientes, comparó la angiografía dentro de los 120 minutos frente a diferirla al menos 72 horas, con la posibilidad de adelantarla si aparecía inestabilidad eléctrica o hemodinámica. Es decir, no se trata de renunciar al cateterismo, sino de decidir con más holgura cuándo conviene. La ausencia de diferencias se mantuvo también a 180 días y en los objetivos secundarios de recuperación neurológica, lo que refuerza la solidez del mensaje y lo aleja de un hallazgo aislado.

Qué implica para nuestra planta

Por lo tanto, lo que cambia no es la indicación, sino la secuencia. Cuando ya no hay urgencia mecánica demostrada, el equipo de intensivos recupera margen para completar la estabilización neurológica, optimizar volemia, temperatura y perfusión, y construir con cardiología una decisión verdaderamente compartida, con el paciente y la familia informados del porqué del aplazamiento si ese es el plan. En consecuencia, se abren huecos reales de programación en hemodinámica que pueden redirigirse a los pacientes con elevación clara del ST, donde la evidencia sí sigue apoyando la apertura inmediata de la arteria. Es decir, ni más ni menos, una buena noticia de gestión: recursos finitos, decisiones mejor priorizadas.

Lo que merece la pena vigilar

Conviene no leer el resultado como una invitación a la indolencia. El propio investigador principal, el profesor Sten Rubertsson de la Universidad de Uppsala, recordó que la falta de beneficio de la estrategia inmediata se observó en centros con alto volumen y protocolos maduros; en plantas con menor rodaje o sin un circuito de rescate bien entrenado, diferir sin red de seguridad puede ser otra cosa muy distinta. Mi recomendación, por tanto, es traducir este hallazgo a protocolo local cuanto antes: revisar con cardiología y urgencias el árbol de decisiones del paciente posparada sin supradesnivel del ST, definir criterios explícitos de activación anticipada ante inestabilidad y dejar por escrito el plan para las primeras 72 horas. La evidencia nos da el marco; la organización del servicio decide cómo aplicarlo sin que nadie tenga que improvisar a las tres de la mañana.