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Día Mundial de la Sepsis 2026: la ESICM reclama una inversión real para salvar vidas

La European Society of Intensive Care Medicine se sumó este 13 de septiembre a la conmemoración del Día Mundial de la Sepsis 2026 con el lema «Invest in Sepsis — Save Lives», una llamada que va mucho…

Día Mundial de la Sepsis 2026: la ESICM reclama una inversión real para salvar vidas

La European Society of Intensive Care Medicine se sumó este 13 de septiembre a la conmemoración del Día Mundial de la Sepsis 2026 con el lema «Invest in Sepsis — Save Lives», una llamada que va mucho más allá del gesto institucional y que nos interpela directamente sobre cómo organizamos la detección, el tratamiento y, sobre todo, la continuidad de cuidados cuando el paciente sale de críticos. Lo que más me interesa del mensaje es que sitúa la inversión —no solo económica, sino organizativa y humana— como el verdadero punto de inflexión.

Un lema que mira al sistema, no solo al paciente agudo

La campaña de este año pone negro sobre blanco algo que en nuestra planta llevamos años intuyendo: la sepsis continúa infradiagnosticada, infrapriorizada y, en demasiados centros, infradotada de recursos. Según los datos que maneja la propia ESICM, la sepsis se asocia a uno de cada cinco fallecimientos en el mundo, una cifra que obliga a repensar la respuesta desde la raíz. Es decir, no basta con perfeccionar el paquete de medidas de la primera hora; hay que auditar por qué seguimos fallando en la sospecha clínica precoz, por qué la formación sigue siendo desigual entre turnos y por qué los planes autonómicos de sepsis brillan por su ausencia en demasiados servicios.

Como coordinadora, te confieso que este enfoque me reconcilia con el concepto de «inversión»: durante años hemos pedido más camas, más personal, más formación y a menudo se nos ha respondido con recortes disfrazados de eficiencia. La ESICM lo plantea al revés, es decir, como una pregunta incómoda para las gerencias y para los propios servicios de salud: ¿qué estamos dispuestos a dejar de hacer para que la sepsis deje de cobrarse las vidas que se cobra?

De la guía al paciente: qué trae consigo 2026

En el plano clínico, la jornada ha servido para recordar el peso de las nuevas directrices 2026 de la Surviving Sepsis Campaign —co-lideradas por la propia ESICM y la Society of Critical Care Medicine— y para difundir la aplicación web AIRSPACE, una herramienta pensada para la cabecera del paciente que integra stewardship antimicrobiano y manejo de infecciones a partir de la evidencia más actual. También se ha presentado el pódcast «From Awareness to Action», en el que el presidente de la ESICM, Jan De Waele, conversa con Krista Bracke, superviviente de sepsis y promotora de la iniciativa Sepsis Stronger Together.

Lo relevante para nosotros no es tanto el formato del pódcast —que también, porque humaniza el recorrido del paciente— sino el marco que propone: recuperación, síndrome post-UCI y acompañamiento a largo plazo. Es decir, la sepsis no termina cuando el paciente sale de la unidad; a veces comienza ahí una segunda fase con necesidades específicas que nuestro sistema aún no sabe nombrar bien.

Qué toca revisar en nuestras unidades

Si tuviera que aterrizar este mensaje en el día a día de una UCI de Aragón, te propondría tres preguntas honestas para llevar a la próxima sesión clínica: primera, ¿realizamos cribado sistemático de sepsis en urgencias y en planta antes de que el paciente llegue a críticos, o seguimos dependiendo del ojo clínico de la enfermera de triaje?; segunda, ¿contamos con un plan local de sepsis actualizado a las guías de 2026, con indicadores auditables y responsables nombrados?; y tercera, ¿qué hacemos —de verdad— por los supervivientes una vez que abandonan la unidad, en coordinación con atención primaria y con las asociaciones de pacientes?

En consecuencia, el Día Mundial de la Sepsis no debería quedarse en un cartel del pasillo. La invitación de la ESICM es estructural: invertir en personas, en educación, en sistemas de alerta temprana y, sobre todo, en escuchar a quienes han pasado por ello. Si de verdad queremos que el lema se cumpla, empecemos por dejar de tratar la sepsis como un evento agudo y empecemos a gestionarla como lo que es: un proceso longitudinal que exige coherencia organizativa desde el primer síntoma hasta el regreso a casa.