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Cómo reducir la espera diagnóstica en sepsis y optimizar el uso de antibióticos

el marco del Día Mundial de la Sepsis, el Amsterdam UMC ha detallado cómo la microbiología clínica intenta recortar los hasta tres días de retraso diagnóstico que separan la sospecha clínica del antibiograma.

Cómo reducir la espera diagnóstica en sepsis y optimizar el uso de antibióticos

La cronificación de esa espera es la pieza que la práctica habitual asume con demasiada naturalidad, y conviene diseccionarla antes de celebrar cualquier innovación.

La anatomía del retraso

El equipo del Dr. Iedan Verly, microbiólogo del Departamento de Microbiología Médica y Prevención de Infecciones del Amsterdam UMC, desgrana el problema en dos tramos bien definidos. El primero corresponde al tiempo que tarda un hemocultivo en positivizar, generalmente entre 15 y 24 horas de incubación. El segundo, una vez aislado el microorganismo, suma uno o dos días adicionales para completar la identificación y el antibiograma (AST). El resultado: hasta 72 horas de terapia empírica a ciegas, en un paciente cuya condición puede deteriorarse hora a hora y en un contexto con un porcentaje creciente de patógenos multirresistentes. No es un matiz menor: la práctica de mantener una cobertura antibiótica amplia "por si acaso" se sostiene sobre este vacío informativo, no sobre evidencia robusta que la avale más allá de la urgencia clínica inmediata.

Innovar sin saltarse pasos

El propio servicio trabaja simultáneamente en ambos flancos del retraso. Para acortar el segundo tramo, colabora con spin-offs biotecnológicas de la TU Delft —como Nostics, que identifica microorganismos mediante tecnología SERS a partir de hemocultivos positivos—. La estrategia más ambiciosa, sin embargo, consiste en saltarse el hemocultivo: extracción directa de ADN bacteriano desde sangre, seguida de PCR y secuenciación con algoritmos de inteligencia artificial que, en teoría, podrían emitir identificación y perfil de resistencia en menos de un día. Sistemas comerciales ya disponibles como SepsiTyper® (Bruker) o VITEK REVEAL® (bioMérieux) atacan exclusivamente el segundo tramo. La promesa de la IA es atractiva, pero el propio equipo advierte de dos sesgos críticos que conviene no pasar por alto: menor sensibilidad analítica —al prescindir del enriquecimiento que aporta el cultivo— y mayor riesgo de contaminación, con el consiguiente riesgo de falsos positivos y tratamientos innecesarios. Mientras tanto, en la cobertura previa al Día Mundial, herramientas como las que MeMed ha puesto en relieve y nuevos desarrollos de IA recogidos por NDTV y The Lismore App han vuelto a situar el diagnóstico rápido de la sepsis en el centro de la conversación clínica.

La pregunta incómoda

El arsenal tecnológico existe, la literatura crece y el marketing se adelanta a la evidencia. La adopción sistemática en UCI exige algo más que sensibilidad analítica prometedora: validación prospectiva multicéntrica, evaluación de impacto en mortalidad y en consumo de antimicrobianos, y demostración de que el beneficio clínico justifica los costes y la complejidad logística. Sin esos datos, corremos el riesgo de sustituir una inercia terapéutica por otra igualmente ciega, solo que ahora vestida de algoritmo. ¿Cuántos ensayos bien diseñados veremos antes de que alguna de estas plataformas aterrice de forma rutinaria en nuestras unidades críticas?